Salomon Run Barcelona: don’t just run, get fun

La cuarta edición de la Salomon Run ha encontrado la fórmula mágica para concentrar en una sola carrera diversión, vistas, un entorno mágico y muchas veces olvidado por los organizadores de carreras en Barcelona, aventura, competición y una magnifica organización.

El recorrido es terriblemente exigente para los corredores populares pero el tiempo del ganador, Francisco Vicente Macia, de 35 minutos y 34 segundos, demuestra que se puede correr muy rápido si se está bien entrenado. Pero para el grueso de los más de 2.000 corredores que nos citamos en Montjuïc la mañana del domingo, los 10 kilómetros son muy duros.

En categoría femenina repitió como ganadora, por tercer año consecutivo, la corredora catalana Jes Bonet con un tiempo de 44 minutos y 37 segundos. Lo que demuestra que sufrió como todos los demás. Cada cual en proporción a lo entrenado que llegaba a la cita.

Barcelona despertó con sol, mucho sol, lo que ya presagiaba una carrera más dura de lo habitual. El calor no es el mejor habitat para los corredores. Pero mucho peor son las escaleras y nada más tomar la salida te das cuenta de ello. Tres tramos de escaleras tan exigentes que de bien seguro echaron por tierra la ilusión de más de uno por hacer una gran marca.

Pero una vez superado este desconcertante inicio, si eras de los recién llegados a la Salomon Run, el resto es pura diversión. Y mucho más, si de verdad, ya no hace falta que mires tu cronometro. Porque esta es una carrera dedicada a los que corren por sensaciones. Y no hay mejor sensación para correr que la felicidad.

Tras tres ediciones intentando cuadrar los 10 kilómetros como fuera, el recorrido de esta cuarta edición debería ser ya el definitivo. Esta vez no hay ni un solo metro de relleno. Se ha aprovechado al máximo el entorno. Con la novedosa entrada en el Estadi Olimpic hemos podido disfrutar de toda la Anella Olímpica en su máxima expresión y también de sus escaleras. El paso por el Poble Espanyol ha dejado de ser un mírame pero no me toques, para ser realmente un recorrido con sentido por un espacio insólito para los corredores. Es estrecho pero es de agradecer.

Pero antes de llegar al Poble Espanyol los corredores tuvimos que superar los constantes toboganes de la montaña mágica. Tan duras son sus subidas como sus bajadas. Combinar el asfalto, del paseo Jean Forestier, con la tierra, de los jardines de Joan Maragall, por poner dos ejemplos. Y el gran embudo en las escaleras de entrada a la Foixarda. El paso más estrecho de los 10 kilómetros, que por un momento te hace pensar que estás haciendo una carrera de montaña.

Pero tampoco es cuestión de descubrir todos los secretos que esconde esta carrera porque la mejor manera de hacerlo es participando. No importa el nivel que se tenga. Si importa la actitud con la que se venga. Olvidándose de correr con prisas para hacerlo con ganas. Simplemente eso, no es solo correr, es divertirse.

Como fin de fiesta y, mientras algunos corredores terminaban con el avituallamiento de meta, se estrenaba una nueva competición, reservada a unos pocos participantes, la Salomon Run Vertical. 32 hombres y 16 mujeres se enfrentaban por eliminatorias a un tramo de escaleras en una subida de 54 metros. Adrián Ruiz y Paula Llistosella fueron los ganadores de una prueba que acabó siendo un espectáculo de pura adrenalina.

La Salomon Run se consolida como una prueba única en su especie. Una carrera que se sufre y se disfruta por igual y te deja con muchas ganas de volver al año siguiente.

Fotos: Òscar Cusidó

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