15 − 5 =

18 + 19 =

En plena fiebre del running, cada vez es más habitual ver ataviados a los corredores con relojes GPS. Estos eliminan la dependencia del móvil y están diseñados específicamente para el ejercicio, evitando así los disgustos que pueden ocasionar las entradas de agua en un teléfono de 700 euros o que se desprenda de la funda y caiga al suelo. Estos dispositivos garantizan, además, una fiel reproducción de las salidas con la autonomía necesaria para que no tengamos que estar pendientes de si llegaremos a tiempo para enchufarlo en casa.

Garmin es una de las marcas que más ha apostado por este segmento. Cuenta con distintas gamas: desde la más básica con el Forerunner 10 (que realiza lo más básico: tiempo y posición) hasta la más avanzada con el Forerunner 920XT, al que dista una actualización de software de hacerte la cama y prepararte la comida (rica en proteínas e hidratos, por supuesto). En el análisis de hoy hablaremos del Forerunner 15, un artículo que, como su nombre indica, está más cerca del 10 que del 920XT.

De hecho, la gran diferencia entre el Forerunner 15 (que podemos encontrar a un precio de venta recomendado de 149€ y algo más barato si buscamos por Internet) y el 10 es la correa de frecuencia cardíaca que incluye el primero. Con ella, el dispositivo es capaz de detectar las pulsaciones de nuestro corazón y ofrecer un análisis de su evolución durante el recorrido, así como una mayor motivación al ver que no sólo tus tiempos mejoran con los entrenamientos, sino que también tu corazón se vuelve más eficiente en la entrega del oxígeno. También ha aumentado su autonomía y es capaz de registrar los pasos y la distancia que realizas si algún día sales con él sin ninguna otra intención que caminar.

Por lo demás, vemos un reloj muy parecido a su hermano pequeño y que cumple con lo más básico a la hora de realizar ejercicio. El aparato en sí es muy simple: cuatro botones (encendido, inicio del ejercicio, uno para moverse hacia atrás en la pantalla y otro hacia abajo), pantalla monocromática que cuesta ver en condiciones de baja luz ambiental (aunque cuenta con una luz para retroiluminar por unos segundos) y el conector en la parte trasera. El diseño no es el típico del que vas a fardar con tus amigos ni es un reloj que pueda substituir a uno normal de toda la vida en este aspecto. Es grande, sin mucho estilo, demasiado plástico (lógico también, ya que es un material resistente) y poco inspirado en general. Sin embargo, cumple con su función a la perfección.

Típico gráfico de seguimiento de una sesión cualquiera en Garmin Connect. Puedes situarte en cualquier punto y el programa te indicará la elevación, ritmo y frecuencia cardíaca del momento. Por cierto, a la media hora de sesión no tuve un infarto. Parada técnica. Gracias por preguntar, estoy bien.

Típico gráfico de seguimiento de una sesión cualquiera en Garmin Connect. Puedes situarte en cualquier punto y el programa te indicará la elevación, ritmo y frecuencia cardíaca del momento. Por cierto, a la media hora de sesión no tuve un infarto. Parada técnica. Gracias por preguntar, estoy bien.

La verdadera clave del dispositivo se halla, sin embargo, en el software Garmin Express, que puede descargarse de la página de la marca, y en la web Garmin Connect. Cuando conectas el dispositivo al ordenador (por USB, no tiene Bluetooth, hablaremos luego de ello), el programa descarga las sesiones de la memoria del reloj y las sube a una página web donde puedes seguir a la perfección tus salidas: desde los paseos que das hasta la carrera que corriste el domingo pasado. Allí se pueden ver los perfiles de las sesiones (ritmo cardíaco, elevación ganada y perdida, velocidad, lugares etc.), configurar planes de entrenamiento, crear trayectos o ver bonitos gráficos con tus salidas para ponerlos en Facebook y dar envidia a tus amigos o lograr que te silencien. Sin embargo, el Forerunner 15 no puede sacar el máximo partido a esta web, ya que ni se pueden seguir trayectos diseñados en ella ni tiene un software dedicado a correr por intervalos ni un lugar en el que almacene los planes de entrenamiento diseñados en la web. Como hemos dicho antes, es un reloj muy básico, que se especializa en hacer pocas cosas, pero todas bien. Quien busque un reloj más completo tendrá que subir de gama (y de precio).

Para acabar, hay un error incomprensible en el Garmin Forerunner 15: la ausencia de Bluetooth. Hoy en día, con cepillos de dientes que tienen esta tecnología y donde los móviles se han convertido en el eje social de nuestra vida, no dotar de Bluetooth a un dispositivo de más de cien euros parece una broma de mal gusto. El reloj, en resumen, no sabe comunicarse con nuestro smartphone y para que tengamos nuestros registros en el móvil tendremos que bajarnos la aplicación de Garmin, conectar el reloj al ordenador a través de un puerto USB y esperar a que los datos se sincronicen. Nada por lo cual no recomendemos su compra, ya que es más una comodidad que una necesidad, pero igualmente resta atractivo a un reloj que por otro lado cumple perfectamente con los requisitos de la mayoría de corredores a un precio muy competitivo.