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Manel Expósito i Presseguer, catalán de Vic, 32 años y futbolista del KAS Eupen, de la segunda división belga. Un futbolista, extremo en su caso, como tantos que sin alcanzar la excelencia mediática presenta un currículum digno de atención. En el Narcís Sala no le han olvidado: llegado del Júpiter con 20 años, maravilló durante dos temporadas metiendo al Sant Andreu en los play-offs de ascenso a 2ªA. Tanto brilló que, apadrinado por Josep Colomer, el Barça pagó 60.000 euros por su fichaje para que se sumara al filial en el verano de 2003.

Una lesión maldita en el quinto metatarsiano del pie derecho frustró su ilusión azulgrana. No llegó a debutar oficialmente en el primer equipo pero siempre le quedará el sabor imborrable de participar en la inauguración del Estadio Do Dragao de Oporto. Se lo llevó Rijkaard junto a Oriol Riera, Jordi Gómez, Tiago Calvano y un tal Leo Messi.

En 2005 dejó el Barça para incorporarse al filial del Atlético de Madrid, donde pasó unos meses “imborrables. Y, además, mi padre es un hincha confeso del Atlético, así que es fácil adivinar lo contento que estuvo, aunque fuera poco tiempo”. Después pasó por el Alcorcón, Figueres, Benidorm, Gramenet, Ciudad de Murcia, Cerro Reyes… Y harto de impresentables y facturas impagadas deambulando por la 2ªB preparó las maletas para volver a casa, a Vic, para “trabajar de preparador físico, que era lo que había estudiado”. Fue cuando, en noviembre de 2010, le llamó Ramón Tribulietx. “¿Te vienes a Auckland?” le preguntó. Y su vida dio un giro que ni en sueños habría imaginado.

“Me tocó la lotería. Y tanto que sí” recuerda ahora desde Bélgica, a donde llegó la pasada temporada después de tres años “fantásticos” en Nueva Zelanda. De hecho, admite que abandonar Oceanía, donde era la estrella de un equipo menor para el fútbol europeo pero grande en el Continente, no fue una decisión fácil. “Habíamos vuelto a ganar la Champions, fui Bota de Oro, jugué el Mundial de Clubs, vivía muy feliz, mi novia es de allí… Cuando me llamó Josep Colomer para ofrecerme venir al Eupen le dije que no. Pero a la tercera me convenció” rememora Expósito, por mucho que tiene claro que sus años en el Auckland fueron “los que más disfruté”.

Josep Colomer es un personaje especial en la vida del ‘Xino‘, apodo que le pusieron a Expósito, no se sabe muy bien porqué, en su juventud, cuando comenzó a destacar en el Júpiter. Fue quien le llevó al Barça en 2003 y quien 10 años después, siendo uno de los responsables de la Academia Aspire le devolvió a Europa para jugar en un equipo “pequeño pero especial. No recuerdo un nivel profesional así desde que estuve en el Barça. No te falta de nada, te ayudan, apoyan. Es una organización excelente”.

Eupen es una ciudad belga muy cercana a la frontera con Alemania, de apenas 19.000 habitantes y es allí donde instaló su base de operaciones a nivel profesional la Academia Aspire. El club, apodado ‘Die Pandas‘, fue creado al acabar la Segunda Guerra Mundial y al frente de la primera plantilla está el ex blanquiazul Bartolomé Márquez. Expósito juega ahora “menos de lo que me gustaría” pero su ascendente en la plantilla es tan indiscutible que el entrenador no dudó en nombrarle capitán. “Fue un cambio absoluto en todos los sentidos. Mi vida aquí no tiene nada que ver con Nueva Zelanda pero volver a Europa era un reto personal”.

“Vine porque me gustó el proyecto. Y hoy sigue pareciéndome excelente” proclama, afirmando que los frutos de Aspire empiezan a brotar. “Diagné. Apuntad este nombre” destaca refiriéndose al central que llegó este pasado al Barça B procedente de su equipo.

Expósito tiene el tono optimista y denota una alegría calmada en su discurso. Y es normal que así sea cuando rememora los tumbos que fue dando en su carrera hasta aquel día que Tribulietx le resucitó llevándoselo a Nueva Zelanda. “No en el momento, pero con el paso de los años te das cuenta que estuviste en el Barça, que tuviste aquella oportunidad y sí puedes lamentar algo” rememora ahora, recordando que se pasó meses sin cobrar en la Grama, en el Ciudad de Murcia y en el Cerro Reyes. “Tenía compañeros casados y con hijos, con hipotecas, sin llegar a final de mes. Eran situaciones muy tristes y pesadas” asevera.

Nada borrará, sin embargo, el recuerdo de Oporto. “No lo he olvidado, no podría. Iba a ser titular pero al final Rijkaard me dijo que saldría de suplente a ver lo que aguantaba Luis García de una lesión. Al cuarto de hora pidió el cambio y recuerdo salir al campo casi sin calentar ni creérmelo, estaba jugando al lado de Luis Enrique, de Márquez… En el primer equipo!”.

Y al lado de Messi. “Casi no nos conocíamos porque él venía del juvenil y en el B había estado muy poco. Era muy tímido, el más joven de todos, no hablaba. Pero en los 15-20 minutos que jugó ya me convencí que sería un crack. Hizo más que todos juntos” advierte.

Camino de los 33 años, el fútbol le ha ofrecido la posibilidad de “disfrutar de lo que siempre me gustó”. No goza de una cuenta corriente al nivel de las estrellas pero, orgulloso de su carrera, mantiene en la memoría multitud de nombres, amigos, con los que empezó y que, como él, han alcanzado en mayor o menor medida la estabilidad a nivel profesional. “Sergio García, Oleguer, Jorquera, Santamaría, Orlandi, Jordi Gómez, Oriol Riera, Babangida, Rubén, Javi Ruiz, Peña… Con todos ellos jugué en el Mini y mantengo una gran amistad” afirma.

Es Manel ‘Xino’ Expósito. Un catalán de Vic que sin darse cuenta pasó de su pueblo a Barcelona, al Júpiter, al Sant Andreu y al Barça. Luego llegaron las penurias y más tarde las alegrías en Nueva Zelanda. Siempre con un balón pegado al pie. Un emigrante sin el lustre mediático de los cracks, pero un crack por si mismo.

Su carrera:

AÑOSCLUBPartidos Goles
1998-2000UE Vic132
2000-2001Júpiter3714
2001-2003Sant Andreu8221
2003-2005Barça B355
2005-2006Atlético Madrid B142
2006Alcorcón131
2007Figueres165
2007-2008Benidorm324
2008-2010Gramanet518
2010Ciudad de Murcia133
2010Cerro Reyes131
2010-2013Auckland City5638
2013-2014KAS Eupen242