quince + tres =

1 × 3 =

No hace muchos años, cada vez que el Barça llegaba a una final de una competición se necesitaba poco menos que el algoritmo de Google para poder conseguir una entrada. Las demanda de los socios sobrepasaba con mucho la oferta y los aficionados tenían que hacer cábalas para encontrar un boleto.

Desde que se produjo el escandaloso reparto de las entradas para la final de la Liga de Campeones de 2006, la cosa se ha ido regulando poco a poco. Las medidas tomadas por el club desterraron espectáculos grotescos como las tercermundistas colas en las oficinas del RACC para comprar un ticket y dieron paso a la política de inscripción y sorteo, a priori más justa, aunque tampoco exenta de polémica tras la extensión de algún plazo de solicitud que, curiosamente, favoreció a quienes pidieron las entradas en la prórroga.

Hace algún tiempo que el FC Barcelona ha impuesto un nuevo modo de repartir las entradas pensado para eliminar la reventa, esa lacra que hacía que las finales se llenaran de VIPs (?), de aficionados rivales –preferentemente del Athletic Club– o de cualquier otra persona que no fuera el socio de a pie.

Poco más de 3.000 peticiones

Esa política de repartir entradas nominales se ha visto reforzada ahora con la obligatoriedad de recoger las entradas en la ciudad que acoge la final, ya sea la víspera o el mismo día del partido. El Barça facilita a los socios que se inscriban en el formulario de petición la posibilidad de ceder su entrada a otro socio no agraciado si se justifica el cambio por causa de fuerza mayor (enfermedades, bajas laborales, accidentes…) que, curiosamente, deben alegarse como muy tarde el día 5 de abril, es decir, más de dos semanas antes del partido. Después de esa fecha, imposible accidentarse.

La suma de todo ello ha hecho que las solicitudes recibidas por el club para asistir a la final contra el Sevilla alcance una cifra ridícula en comparación con otros partidos similares. El plazo expira hoy y se estima que el número de peticiones sobrepasa por poco las 3.000 a la hora de cerrar estas líneas. Si recurrimos a las estadísticas de otras finales, esas 3.000 peticiones equivaldrían a poco más de 7.000 entradas. El club dispone de 16.223 boletos para vender entre sus socios.

Salvo sorpresa de última hora y teniendo en cuenta que no habrá problema para colocar las 4.056 entradas que se reparten las peñas no se sabe bien por qué, es más que probable que por primera vez en mucho tiempo no sea necesario realizar un sorteo entre los socios.

Conviene preguntarse qué ocurriría si finalmente no se cubre el cupo. ¿Se devolverá el excedente a la Federación para que, como se vio en la última final, sea incapaz de llenar su zona? ¿Se pondrán a la venta para el público general o para los aficionados que no son socios?

A las 19:00 horas de esta tarde finaliza el plazo para que los socios del Barça soliciten entradas para la final de copa del próximo día 21. Será entonces cuando salgamos de dudas, pero por el momento en el club se respira cierta preocupación ante la escasa expectación que despierta el partido.