2 × 5 =

4 × cinco =

 

“Es verdad que soy un tronco, pero siempre he sido un ganador. Siempre he ganado, desde pequeño he tenido esa virtud,  jugaba a ganar, fuese a lo que fuese”. Julio Salinas

Y normalmente lo conseguía.

Javier Clemente fue el padre futbolístico de Julio Salinas (Vizcaya, 11 de septiembre de 1962). Julito debutó con el Athletic en 1982 y entró en la historia del equipo bilbaíno al ganar dos ligas (1983 y 1984). Los más jóvenes igual alucinan al leer que el Athletic ganaba ligas, pero fue así en los años 80. Ciertamente Julio era, como él mismo se define, un ganador. Acabó colgando las botas en el Deportivo de la Coruña, donde -como no- ganó una Copa del Rey. También tuvo un gran papel en la selección, pese a no conseguir títulos con ella.

Pero centrémonos en su etapa blaugrana (la RAE ya nos deja escribir la palabra). Salinas salió del Athletic en 1986 y recaló en el Atlético de Madrid, según él “por una oferta imposible de rechazar”. Era ya un delantero muy cotizado. Pero se vivían tiempos convulsos en el Atleti de Jesús Gil. Y tras dos temporadas con continuos bailes de entrenadores y una gran crisis colchonera, Julio decidió cambiar de aires. Y para su sorpresa el Barça le fichó. Algunos cuentan que fue el propio Clemente el culpable, pues al parecer el de Barakaldo era la primera elección de Josep Lluís Núñez para sustituir a Terry Venables. Incluso se rumorea que el entrenador vasco fue el artífice de confeccionar la base del nuevo Barça de 1988. Poca broma, porque hablamos del equipo de Johan Cruyff.

“Podía estar sólo en punta. Le tirabas la pelota y tenía la virtud de no perderla. Daba tiempo a que el equipo se juntase, llegase y se generasen ocasiones de gol” Carles Reixach.

A Julio Salinas le colgaron el sambenito de ser “aquel delantero que fallaba tantos goles”. Pero eso no es cierto, pues marcó nada menos que 153 en el campeonato de liga. Lo que pasa es que era capaz de lo mejor y -en ocasiones- de lo peor, cometiendo fallos inexplicables. Salinas podía marcar el gol más maravilloso rematando un balón imposible, y errar un remate a priori fácil para un delantero de su nivel. Algunos sostenían que su regate era tan imprevisible que era capaz de regatearse a sí mismo. Pero Julio Salinas  tenía esa magia que tienen algunos nueves de estar en el lugar exacto donde va  a parar el balón, y normalmente no fallaba.

Uno de sus goles más importantes lo consiguió en la final de la Recopa de Europa en Berna, Suiza, en 1989. El Barça derrotó a la U. C. Sampdoria de Génova por 2-0. Julio marcó en el minuto 3, para delirio azulgrana. Y contra el mismo equipo, en la gloriosa final de Wembley de 1992 -donde Salinas también fue titular- estuvo a punto de marcar el que hubiese sido uno de los goles más bonitos de las finales de Copa de Europa, al regatear en un el espacio de un azulejo a tres defensas. El portero, Pagliuca, evitó la gloria con un paradón. “Menos mal que no marcaste tú, macho -le dijo un tiempo después Txiki Begiristain-. Si llegas a marcar, hubieses estado toda la vida dándonos la paliza”.

Salinas fue un jugador muy querido en el Barça. A parte de su talento, también tuvo algo que ver su carisma y su adaptación. Él mismo ha manifestado: “Yo soy catalán, he nacido en Bilbao pero me siento catalán”. Igual le influyó el haber nacido un 11 de septiembre, quien sabe, pero lo cierto es que se adaptó tan bien, que incluso aprendió el idioma. Pensemos en cuántos jugadores actuales hacen lo mismo.  No es nada importante, según se mire, pero es sin duda un gesto de estima y agradecimiento.

Seis Ligas, una Copa de Europa, una Recopa de Europa, tres Copas del Rey, una Supercopa de Europa y cuatro Supercopas de España son el extraordinario palmarés de este jugadorazo que fue parte de un equipo admirado por el mundo entero, practicando un fútbol espectacular que le valió para pasar a la historia del fútbol con el nombre de Dream Team.

El siguiente vídeo -cortesía de Barça TV– debe ser paladeado tranquilamente. Jugadas, goles, anécdotas y declaraciones de sus amigos. Una delicia que además nos sirve para  recordar parte de la historia del Barça.