cinco + uno =

diecinueve − 17 =

Comienza hoy para el Barça un nuevo campeonato liguero y la defensa del título y la providencia (¿divina?) ha querido que el asesino vuelva al escenario del crimen demasiado pronto, San Mamés, allí donde hace seis días pereció de cuatro puñaladas el sextete. Vuelve mermado, cansado, fuera de forma. Y sin embargo, el de hoy no será ni de lejos el peor obstáculo al que se enfrentará el equipo este año.

PLANTILLA MERMADA

“Éramos poco y parió ‘güela'”, decían en el pueblo. A las consabidas bajas de Vidal y Arda por la infinita sanción FIFA y las dolencias de Douglas, Adriano, Neymar y Alba (aunque este podría reaparecer hoy) hay que sumarles las sanciones de Mathieu (arrastrada del año pasado) y de Piqué (para cuatro partidos). Para rematar el pastel, la guinda canaria que para ser Roja en verano ha decidido hacerse Blue antes. Todas estas circunstancias dejan al plantel en cuadro para enfrentarse al Athletic, que ahora mismo son una escuadra bien rotada, descansada, ilusionada y capaz. Tampoco es que el presumible once de Lucho para esta tarde sea moco de pavo (probablemente, Bravo; AlvesBartra, Mascherano, Alba; Busquets, Rakitic, Iniesta; Rafinha, Suárez y Messi, siempre Messi), pero si las cosas se tuercen y el míster se ve obligado a mirar al banquillo, es difícil que halle la respuesta deseada.

La ausencia de lesiones y de bajas importantes fue una de las características principales que definieron el triplete de Luis Enrique. Veremos cómo responde el equipo ante esta novedosa situación, no solo ahora sino durante el resto del año.

CALENDARIO COMPLICADO

Ya se sabía que cinco de los integrantes de la plantilla, los sudamericanos Adriano, Neymar, Messi, Mascherano y Bravo, disfrutarían de un periodo vacacional más corto y una pretemporada insuficiente por la Copa América. También se cuenta con la imposibilidad de inscribir nuevos jugadores hasta el 1 de enero por culpa de la sanción FIFA (una situación que no parece importarle demasiado a la directiva dado que esta misma semana se han añadido más niños a la lista de vetados sin poder jugar). Asimismo, se sabía que la plantilla necesita llegar en plenitud de facultades para la disputa del Mundial de Clubes en diciembre.

Con lo que no contaba el Barça es que precisamente en la primera parte de la temporada, esa en la que los nuevos refuerzos no pueden reforzar, es cuando ha de realizar todos los desplazamientos complicados del año: San Mamés, Bernabeu, Mestalla, Pizjuán, Cornellá, Calderón… La providencia, de nuevo. Tampoco es de esperar que, al igual que se hiciera con jugadores de otros equipos en las dos últimas temporadas, sanciones como la de Piqué se rebajen para que pueda jugar contra el Atlético de Madrid en la jornada 3.

Como esto era poco, la LFP se vuelve loca cambiando fechas y encajando jornadas para arreglarlo todo y decide, tras décadas de bajarse los pantalones con los jugadores por el tema de las vacaciones de Navidad, que este es el año en que le van a oír, «¡vaya que sí que me van a oír!». La jornada 17, la que iba a ser la primera de enero y la del probable debut de Arda y Vidal, queda trasladada al 31 de diciembre (y por tanto, prohibida para ellos). Y como brillante colofón, se corta en casi una semana el descanso de un Barça que habrá tenido que viajar a Japón y sufrir dos jet-lags seguidos. Atrás quedaron los tiempos en los que al Real Madrid se le pasaban rondas de la Copa del Rey por Real Decreto para que pudiera disputar la primera edición original y experimental del entonces denominado Mundialito. Como consuelo nos queda que este año podremos esperar a tomar las uvas con Estudio Estadio en lugar de con el discurso del Rey.

PROBLEMAS EXTRADEPORTIVOS

De momento no hemos vuelto a escuchar nada de los casos Neymar (trasladado ahora a Barcelona, con lo que se abre un nuevo escenario judicial) ni Messi (aunque muy pronto podría haber novedades), pero ambos frentes suponen una espada de Damocles de doble filo que pende sobre la estabilidad del club.

LA RENOVACIÓN DEL ESTILO

La temporada pasada se logró el triplete basándose en lo opuesto a lo que se agarró Guardiola seis años antes: el tridente ofensivo, en lugar de un centro del campo de rondó infinito. Luis Enrique pudo sorprender a todos en España y en Europa permitiendo que sus centrocampistas ejercieran de guardaespaldas de unos laterales muy ofensivos y de un trío atacante de insultante eficacia. La novedad, sin embargo, ya no es tal y ahora toca remodelar mecanismos que vuelvan a sorprender al rival. Sin embargo, si nos atenemos a lo visto en pretemporada, cuando el tridente tose el resto del equipo se acatarra. A Messi le pesa mucho la batuta sin un Neymar que ande enredando entre líneas, y es que la creación de juego apenas existe sin el argentino.

Por otra parte, no deja de ser alarmante la cantidad de goles encajados en los últimos encuentros, teniendo en cuenta que uno de los rasgos de identidad de este equipo es la solidez defensiva.

Todo puede (todo debe, de momento) achacarse a que estamos en pretemporada, a las bajas, a la carga de partidos. Sin embargo, en las libretas de Luis Enrique y de Unzué deberían figurar ya las claves que vuelvan a hacer de este equipo, como mínimo, campeón de Liga 2015-2016. El primer asalto, San Mamés.