tres × dos =

5 × cinco =

martino

Gerardo Martino, con la victoria del pasado domingo en el Santiago Bernabéu, consiguió algo que el Barça no fue capaz de obtener en las tres temporadas anteriores: triunfos contra el Madrid en la primera y la segunda vuelta. Es cierto que las ligas no sólo se ganan con los 6 puntos de los clásicos, pero a nadie se le escapa que el año pasado una de las conclusiones más repetidas del ejercicio fue que el equipo no llegaba para competir contra los grandes de Europa.

Martino, y el equipo (lógicamente), jugará los cuartos de final de la Liga de Campeones y la final de la Copa del Rey. No está de más recordar que para acceder a los cuartos de la Champions eliminó a uno de los equipos más temidos de Europa y que, con los partidos atrasados al día, puede convertirse en líder de la Premier. Algún mérito tendrá Gerardo Martino y su equipo técnico, también sea dicho de paso, demasiado amplio.

Sin memoria, sin pasado, sin ayer, el Barça de Tata Martino tendría un respeto mayor que el actual. Sin referentes, sin el mejor Barça de la historia en todos los rincones, el equipo del presente nos parecería mejor. Mejorable, seguro, pero mejor de lo que nos parece. Y Tata Martino hubiera convencido a muchos más barcelonistas de su capacidad para ser el técnico azulgrana no sólo por un año, sino durante una etapa más amplia.

Cabe recordar que Tata Martino, a quién se le ha llegado a discutir el polo que llevaba o sus apariciones en chándal, aterrizó en Barcelona de manera precipitada y sin saber muy bien dónde se metía. Largas charlas durante dos días con Zubizarreta, vía telefónica, fueron todo su bagaje para decir que sí. Llegó, escuchó, leyó (seguramente más de la cuenta), entrenó y tomó decisiones que para eso es el entrenador. Sentó a Neymar cuando todo el mundo lo quería ver, sustituyó a Messi (un sacrilegio no tan lejano), dio descanso a Xavi y, no lo olvidemos, ganó la Supercopa de España, recién llegado, contra un cuartofinalista de Champions, el Atlético de Madrid.

Nunca lo sabremos y mejor que así sea, pero me cuesta pensar que con otro entrenador, a día de hoy, el Barça estuviera mucho mejor. El Barça, con los 69 puntos de hoy en la liga, sería líder del campeonato del año pasado a estas alturas con 7 puntos más que el Real Madrid. Porque los rivales también juegan y el Madrid de hoy no es el mismo Madrid de ayer.

Ojalá que la memoria, el ayer y el recuerdo no lamente haber dejado escapar a un técnico que, por qué no, puede ganar 4 títulos en su primer año en el banquillo del Barça. O uno. Pero puestos a pensar, prefiero pensar en positivo.

Xavi Puig es periodista de RAC1.