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El Nanga Parbatmontaña desnuda en urdu y en hindi– es una montaña situada en la región de los Gilgit-Baltistán, en Pakistán, al sur del Río Indo. Es una montaña solitaria, separada del resto, que destaca del paisaje por su nieve perenne. Es la novena montaña más alta del mundo y la segunda del Pakistán, famosa, sobre todo, por su peligrosidad. La expedición que conquistó por primera vez sus 8.125 metros, en 1953, la bautizó como “la montaña asesina”.

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Su peligrosidad reside, precisamente, en su aislamiento. La altura con respecto al resto del terreno local alcanza los 7.000 metros en tan solo 25 kilómetros de distancia a su alrededor. En la cara sur se encuentra la pared más grande del planeta, la cara Rupal, que se eleva 4.600 metros desde su base. Una pared imperial constituida principalmente de granito y de gneis recubierta de hielo. Es la vía más directa de ascenso a la cima y la más difícil. Tiene otras dos caras, la Diamir (al oeste) y la Rakhiot (norte), siendo la primera la ruta más habitual.

Durante los años treinta era la montaña preferida de las expediciones alemanas al Himalaya puesto que era la cima más alta accesible debido a la prohibición de entrada al Tibet. Tan sólo las expediciones británicas tenían permiso para escalar la gran cima del mundo, el Monte Everest. El gobierno Nazi financió su primera expedición en 1934 capitaneada por Willy Merkl, que ya había fracasado dos años antes. La expedición sufrió enseguida su primer revés con la muerte de Alfred Drexel, probablemente por un edema pulmonar debido a la altura. Dos escaladores, Peter Aschenbrenner y Erwin Schneider, lograron alcanzar los 7.865 metros pero las condiciones climatológicas obligaron a suspender el ataque a la cima. Una feroz tormenta a 7.480 m se cobró la vida de dos famosos montañeros alemanes, Uli Wieland, Willo Welzenbach y del propio Merkl junto con seis sherpas. El último superviviente que alcanzó la seguridad, Ang Tsering, lo hizo habiendo pasado siete días batallando a través de la tormenta. Esta expedición permanece como una de las más trágicas de la historia del montañismo.

En 1939 un pequeño grupo de cuatro escaladores, entre los que se encontraba Heinrich Harrer, exploró la cara Diamir con la pretensión de encontrar una ruta más fácil. No alcanzaron la cima pero concluyeron que era un ruta viable para alcanzarla. Durante el descenso estalló la Segunda Guerra Mundial y los cuatro exploradores fueron capturados por el ejercito británico y confinados en una prisión en la India. La huída de Harrer y su posterior viaje se convirtió en el celebre libro, y posterior película, Siete años en el Tibet.

Hasta catorce años después, en 1953, no se alcanzó la cima. El austriaco Hermann Buhl, formando parte de una expedición germano-austriaca, se vio obligado a coronar en solitario después de que sus compañeros regresaran. Durante el descenso perdió un crampón, lo que le obligó a ir más lento, sobreviniéndole la noche. Dormitó en una grieta y la suerte le acompañó teniendo una noche tranquila sin fuertes vientos. Buhl se convirtió en el primer montañero en hacer una primera ascensión de un ochomil en solitario y sin ayuda de oxígeno.

La cara Diamir, la más utilizada en la actualidad, se abrió en 1962 por los alemanes Toni Kinshofer, Siegi Löw y Andelt Mannhardt. La ruta Kinshofer no se asciende por el centro porque está permanentemente amenazada por los aludes que causan los glaciares colgantes, por lo que para llegar a la cima debieron abrir la ruta por el lado izquierdo de la cara.

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Pero si hay una ascensión mítica es la que los hermanos italianos del Tirol del Sur (Alpes italianos), Günther y Reinhold Messner, realizaron en 1970. Los Messner, germano parlantes, formaban parte de una expedición alemana dirigida por Karl Herrligkoffer, hermano de Willy Merkl, pero el fuerte carácter de Reinhold y su dificultad para trabajar en grupo rápidamente les distanció del resto. Durante semanas estuvieron esperando el clima idóneo para la ascensión y la expedición empezaba a sentir que no iba a ser posible alcanzar el objetivo. Reinhold y Günther primero y Felix Kuen, Gerhard Baur y Peter Scholz después, decidieron atacar con el compromiso de que se les avisaría mediante una bengala si el tiempo mejoraba o empeoraba. Si la bengala era de color azul tenían permiso para intentar llegar a la cima. Una vez alcanzado el Campo V a 7.350 m divisaron una bengala de color rojo que indicaba que la expedición se suspendía. Todos menos Baur que empezaba a tener signos de mal de altura querían seguir adelante pero no disponían de material necesario. Reinhold durante la noche emprendió la subida en solitario. Con la salida del sol, Günther le siguió, dándole alcance a escasos metros de la cima para coronar juntos por primera vez el Nanga Parbat por la cara Rupal.

Una vez coronada la montaña debían emprender el descenso sin ni un solo metro de cuerda ni equipo. Armados con sus piolets empezaron a bajar por la misma ruta por la que habían subido pero les resultaba casi imposible avanzar. En seguida oscureció. Pasaron la noche sentados, apoyados en una pared de hielo y nieve. Günther despertó con signos de congelación, lo que les iba a ralentizar muchísimo más. En ese instante se cruzaron con Kuen y Scholz que ascendían aprovechando la vía abierta por los hermanos Messner el día anterior pero un barranco impedía que pudieran juntarse y repartirse el equipo. Reinhold decidió cambiar la ruta y descender por la cara Diamir. La nueva ruta les permitiría bajar con mayor rapidez pero aún así debieron afrontar una segunda noche sin cobijo. Ambos alpinistas despertaron muy debilitados. Reinhold acabaría perdiendo seis dedos de los pies por congelación. Durante el único momento que dejó a su hermano Günther a solas, un alud le sepultó. La tragedia anunciada se convirtió en realidad. Mientras Kuen y Scholz llegaron a la cima sabiendo que no eran los primeros. La ausencia de noticias de los Messner les dio la gloria mientras llegaban al campo Base. Pero de regreso a la civilización encontraron a Reinhold moribundo en un margen de la carretera después de haber sido atendido y trasladado por unos ganaderos locales.

La coronación de los hermanos Messner quedó empañada por la muerte de Günther. Se llegó a dudar incluso de que Reinhold no hubiese abandonado a su hermano por la obsesión de conseguir el éxito. El mayor de los Messner regresaría al año siguiente en busca del cuerpo de su hermano y dos años después volvería a coronar el Nanga Parbat sin expedición, equipo ni oxigeno. En 2005 se encontró un cuerpo en la cara Rupal que tras las pruebas de ADN se confirmó como el hermano menor de los Messner y confirmó la versión explicada por Reinhold.

Reinhold Messner fue el primer alpinista en coronar las 14 cumbres de más de 8.000 metros del planeta, sin oxigeno. También fue el primero en coronar el Everest en solitario.