4 × dos =

quince − 4 =

El triunfo de Ernesto Valverde es el de la normalidad, el de la coherencia en el día a día como entrenador y también en la sala de prensa. Resulta difícil imaginar un perfil de técnico así con la exigencia que tiene el cargo, pero en pocos meses ha demostrado su capacidad para dirigir un equipo del máximo nivel sin caer en la arrogancia que habíamos visto no hace tanto en el banquillo del Camp Nou.

Puedes estar más o menos de acuerdo con la forma de jugar del equipo, puedes rememorar el fútbol del pasado -que no nos engañemos, nunca volverá-, puedes echarte las manos a la cabeza al observar que el mítico 4-3-3 ha derivado inexorablemente hacia el 4-4-2 y todos lo han aceptado con resignación, pero también puedes comprobar la evolución del equipo desde el mes de agosto, lo que ha crecido desde entonces y cuál es la situación actual.

Porque el panorama después de aquella Supercopa de España en la que el Real Madrid pasó por encima del Barça en los dos partidos, era desolador. En pleno agosto, el Barça vivía en la depresión, se acababa de marchar NeymarDembelé sonaba a buen jugador y Paulinho a ‘bluff’ comprado a precio de oro en el mercado asiático. Ahí no acababan los problemas. Messi no acababa de firmar el contrato que el club había anunciado en julio e Iniesta parecía apurar sus últimos meses en el club azulgrana.

Pero Valverde no se descompuso. Armó el equipo desde atrás hacia adelante. Poco le importó la marcha de Marlon Santos, porque confiaba en Umtiti y más en Vermaelen que en Mascherano. Acomodó a Messi por detrás de los delanteros, le dio confianza a Paco Alcácer, todos los galones a Iniesta y supo encontrarle el punto de desequilibrio a Paulinho, aquel tipo al que se valoró por el precio y por su procedencia, más que por su calidad.

Aunque apareció un nuevo contratiempo, ahora la lesión por cuatro meses de Dembélé, Valverde ya tenía un plan y lo ejecutaba a la perfección. Parte de la base que los grandes equipos se cimentan en la fiabilidad defensiva y acaba el año cediendo siete goles en la Liga. Tiene al mejor portero (Ter Stegen) y al máximo goleador (Messi), sabe lidiar con la presión (imaginan a su antecesor en el cargo lidiando con preguntas sobre el ‘Procès’ en la sala de prensa) y está dispuesto a darle una vuelta táctica al equipo si es que finalmente llega un fichaje como el de Coutinho en este mercado invernal.

Este Barça de Valverde puede hacer historia. La Liga, con la ventaja acumulada, solo la puede perder y en Europa, la fiabilidad es el argumento que puede llevarte al triunfo como se ha demostrado históricamente. Recordemos que el equipo lleva 25 partidos (desde el 17 de agosto) sin perder, pero también que Luis Suárez ha empezado a ver puerta de nuevo, que Ter Stegen está en el mejor momento de su carrera, que Messi, Iniesta, Sergio Busquets, Jordi Alba , Gerard Piqué o Paulinho están a  un gran nivel y también que Dembélé y Umtiti volverán a entrar próximamente en las rotaciones. Todo buenas noticias.